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La agenda de la mujer indígena en el contexto del cambio climático

  06 de septiembre 2017


Redacción:
Edgar Alarcón 

Escribe: Alberto Riva Vásquez

Esta semana se conmemora el Día Internacional de la Mujer Indígena (5 de setiembre), en honor a la guerrera aymara Bartolina Sisa, quien junto con su esposo “Túpac Katari” lideró una parte importante de la rebelión aymara-quechua contra la explotación y abuso de los conquistadores españoles en el Alto Perú, que comenzó en 1780.

La fecha se instituyó durante el Segundo Encuentro de Organizaciones y Movimientos de América que se reunió en 1983 en Tihuanacu (Bolivia), y desde entonces cada año se conmemora el rol, esfuerzos y resistencias de mujeres de distintas zonas por la sobrevivencia de sus pueblos, y no ser avasallados por el progreso económico y tecnológico en desmedro de sus creencias y tradiciones.

Para visibilizar el aporte de la mujer indígena en la reafirmación de su lucha por la promoción de los derechos colectivos y como una oportunidad para refrendar la igualdad y la interculturalidad de nuestros pueblos originarios la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú (Onamiap), convocó a la presentación de las propuestas resultantes de un trabajo participativo de tres días entre mujeres indígenas, con miras a la Conferencia de las Partes (COP 23) que se realizará en Bonn, Alemania en noviembre próximo; de este intercambio de información y opiniones destaco las siguientes ideas:

  • Plan de Acción de género y Cambio Climático: Es necesaria su aplicación correcta y oportuna, así mismo el reconocimiento, titulación y seguridad jurídica de los territorios, de los pueblos indígenas que en ellos habitan y las prácticas y conocimientos ancestrales vinculados.
  • Es necesaria una estrategia de conservación de bosques que incluya a las mujeres indígenas y el cambio climático: Resaltar el rol protagónico de la mujer, su empoderamiento y la promoción de espacios para la toma de decisiones y visibilizar su injerencia en el quehacer diario, la economía familiar, comunitaria, política y las acciones ligadas a ellas, como la adaptación y mitigación al cambio climático, el conocimiento y prácticas medicinales ancestrales, los cuales, inevitablemente, se pierden junto con el bosque.
  • Fortalecer el ciclo comercial con las mujeres: Continuar con el fortalecimiento de las capacidades a las poblaciones femeninas indígenas para incrementar su participación e inserción en la economía y su liderazgo en grupos de trabajo, que debe ser un compromiso para articular esfuerzos entre la comunidad, los gobiernos locales y regionales.
  • Protocolos interculturales y de equidad de género como un primer paso: No hay política que sea totalmente integradora y congruente a nivel nacional, que dicte cómo afrontar el cambio climático o que asimile el enfoque de género, siendo necesario visibilizar las acciones y propuestas desde las bases para empezar a trabajar, es así, que el gran desafío se encuentra en poner una agenda de objetivos comunes. Para ello, hay iniciativas de apoyo como el Acuerdo de París o el Convenio Marco sobre Cambio Climático, que consideran el tema de género y políticas de los pueblos indígenas y conservación, entre otros.
  • Acceso a la agenda política: Como grupo vulnerable prioritario es importante que la administración pública involucre a las federaciones indígenas y sus representantes en los espacios de discusión y toma de decisiones para conocer y comprender sus necesidades, demandas, propuestas y agendas de acción. En consecuencia, además del trabajo organizado, debe existir un fuerte trabajo de incidencia, que ejerza presión y aumente su relevancia política.
  • Acceso a Fondos de financiamiento: Las poblaciones femeninas suelen traer propuestas más integrales en términos de bienestar, que merecen contar con acceso a fondos que hagan posible su ejecución. Determinar problemas de manera específica (de acuerdo, a las distintas necesidades de cada contexto nacional: mirada diferenciada entre zonas amazónicas y andinas) y acompañarlas con soluciones funcionales y comprobadas. Como posibilidades de financiamiento, existen fondos estales, como Agrorural, a los que tienen acceso los gobiernos locales; fondos que provienen de acuerdos internacionales, como la Declaración Conjunta de Intención (DCI) para realizar el saneamiento físico legal de territorios; asimismo, fondos climáticos que reconocen y articulan temas de género como el Fondo Verde por el Clima, entre otros.

Conoce más a detalle las propuestas de las mujeres indígenas del Perú rumbo a la COP23 en (http://ow.ly/QaIe30eWhva)

Foto: comunicamazonia

Edgar Alarcóndirector@diarioelpoder.com